Un sistema diseñado para fallar
SEARS una cadena pedorra inspirada en grandes retailers tradicionales— opera bajo un modelo profundamente cuestionable: vender productos que no existen en su inventario. El cliente compra confiando en fechas de entrega prometidas, sin saber que detrás hay un backlog gigantesco y bodegas vacías.
Se prometen entregas imposibles, plazos irreales, y una logística que solo existe en correos automáticos. La realidad es otra: pedidos atrapados durante 4 a 8 meses, clientes esperando sin información clara y dinero retenido sin alternativas reales de cancelación.
Cancelar no es opción. El sistema te informa que el pedido está en una nebulosa llamada “cadena de suministro interna”. No avanza, no retrocede. Solo existe.
Soporte inexistente: hablar con nadie
El soporte al cliente es un espejismo. Eliminaron el call center, todo tiene que ser si o si por WhatsApp, no hay humanos, sólo escalaciones al 'Area correspondiente', inteligencia artificial mal entrenada, respuestas genéricas, tickets que se cierran solos y ningún responsable a la vista.
Es como gritarle a una pared digital. Un ente sin rostro, sin nombre y sin consecuencias.
El golpe final
Tras meses de silencio, llega el mensaje final: “Su pedido está listo y llegará en 2 días”.
Justo entonces, cuando ya no lo necesitas, cuando compraste en otro lado, o ya te urge cuando la espera te desgastó, aparece la opción de reembolso...o aceptar el pedido Meses después. Sin disculpas. Sin compensación, no queda de otra que aceptar, fueron 6 meses, pero finalmente...esta aqui, no?